# 60

El agua, un Derecho Humano

El agua como Derecho Humano

El agua y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El agua y la COVID-19

El agua ¿un bien público?

WASH en la agenda 2030

El agua en Kebemer (Senegal)

El agua es de suma importancia para el ser humano llega a casi las dos terceras partes. Está presente en tejidos corporales y órganos, además de ser fundamental para los procesos corporales vitales. Sin agua no podríamos sobrevivir más de tres o cuatro días. La importancia del agua en todos los seres vivos es crucial, pues es un elemento de la naturaleza que integra los ecosistemas naturales y es fundamental para la supervivencia y el sostenimiento de la vida. Sin el agua no se podrían dar los procesos biológicos que se necesitan para la reproducción de la vida.

A pesar de la relevancia que el agua tiene para la vida humana, no fue reconocido como derecho humano hasta el año 2010 y aun habiendo sido declarado como derecho humano, algunos países han decidido convertirlo en un bien privado, agravando la situación de muchas personas para acceder al agua. En cambio, en otros países el problema viene originado por factores externos como es el clima al que actualmente, se suma la pandemia mundial de la Covid-19 y el agua toma un papel fundamental en la lucha contra esta.

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    El agua como Derecho Humano
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    El agua y los Objetivos de Desarrollo Sostenible
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    El agua y la COVID-19
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    El agua ¿un bien público?
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    WASH en la agenda 2030
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    El agua en Kebemer (Senegal)

En el año 2002 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales aprobó la Observación General número 15 sobre el derecho al agua. En su artículo 1 se establece que el derecho humano al agua es indispensable para una vida humana digna. Posteriormente, el 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

El derecho al agua no solo implica que las personas tengamos acceso al agua potable, sino que además deben reunirse una serie de requisitos. Entre ellos: la cantidad de agua por persona (disponibilidad), el agua debe ser saludable sin contaminación alguna (calidad) debe de tener un color y sabor aceptable, fácilmente accesible y asequible (accesibilidad).

Es importante, tener en cuenta que los Estados no solo deben dar prioridad a garantizar el suministro de agua para uso personal y doméstico, también se deben tomar medidas para garantizar la disponibilidad y la sostenibilidad del agua para la producción de alimentos, la higiene ambiental, la seguridad de los medios de subsistencia y el disfrute de las prácticas culturales pertinentes.

El 25 de septiembre de 2015, los líderes y lideresas mundiales adoptaron un conjunto de objetivos sostenibles (ODS) globales como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible cuyas metas específicas deben alcanzarse en los próximos 15 años. Así, surgió La Agenda 2030, una agenda integral y multidimensional (referida a las tres dimensiones del desarrollo sostenible: la económica, la social y la ambiental). La Agenda 2030 se ha sustentado en el marco de los derechos humanos, teniendo en cuenta las principios de integralidad, universalidad, indivisibilidad e interdependencia que les caracteriza.

Los 17 objetivos que se han fijado en la Agenda 2030 se han organizado en torno a cinco grandes esferas que se han considerado “de importancia crítica para la humanidad y el planeta” (ONU, 2015), y a las que se han denominado como las 5P por su nombre en ingles tal y como se ve en la siguiente imagen:

El ODS 6 va dirigido a garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y el saneamiento de la misma para toda la humanidad. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aunque se ha conseguido una pequeña mejora a la hora de facilitar el acceso al agua potable y el saneamiento, todavía una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre. Además, no olvidemos como afecta esto a las mujeres y las niñas, ya que ellas son las encargadas de recolectar agua en el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente.

Entre las metas del ODS 6 se pretende que para el 2030 se logré a un precio asequible el acceso universal y equitativo para todos; el acceso a servicios de saneamiento poniendo atención a niñas, mujeres y personas en situación de vulnerabilidad; reducir la contaminación del agua para mejorar su calidad; el uso responsable del agua; y proteger los ecosistemas y apoyar a los países en desarrollo los cuales están más necesitados en la creación de programas en relación al agua y saneamiento.

Además, la meta 1.4 del ODS 1 "poner fin a la pobreza en todas sus formas", exige el acceso universal a servicios básicos como el agua; y la meta 4a del ODS 4 dedicado a la educación de calidad, especifica que todas las escuelas deben tener instalaciones básicas de saneamiento, agua y lavado de manos. El ODS 5, dedicado a la igualdad de género, también contempla en sus metas el “emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales”. Entre estos recursos naturales, se encuentra el acceso al agua como Derecho Humano.

Según el último informe de los ODS (2019) que muestra los esfuerzos realizados hasta la fecha, arroja algunos datos esperanzadores mostrando un incremento del 61% en el 2000 al 71% en el 2017 en lo que se refiere al acceso al agua potable salubre. Además, la proporción de la población mundial que utiliza servicios de saneamiento gestionados de manera segura aumentó de 28% en el año 2000 a 45% en 2017. A pesar de estas cifras, el informe llega a una serie de conclusiones en las que explica que es necesario tomar medidas inmediatas para proporcionar agua potable y saneamiento gestionados de manera segura a miles de millones de personas, añade que el estrés por la escasez de agua afecta a personas de todos los continentes y requiere que se tomen medidas inmediatas y colectivas, ya que actualmente, un tercio de los países sufre un nivel medio a alto de estrés por la escasez de agua. (Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, 2019). 

La pandemia de la COVID-19 ha expuesto la importancia del saneamiento, la higiene y un acceso adecuado a agua limpia para prevenir y contener las enfermedades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el lavado frecuente de manos es una de las acciones más efectivas  para reducir la propagación de patógenos y prevenir infecciones, incluido el virus de la COVID-19.(Respuesta al COVID-19) Por lo tanto, la contención y prevención del virus se agrava en aquellas zonas con mayor escasez de agua (Noemi García, 2020).

La importancia del lavado de manos y la higiene es tal, que existe un indicador en los ODS dedicado a “proporción de población con instalaciones de lavado de manos con agua y jabón en el hogar” y las encuestas de hogares cada vez incluyen más una sección al respecto.

Además del lavado de manos, otra forma de protegernos de este virus, son las mascarillas, guantes y geles desinfectantes. Estos elementos se han convertido en esenciales, pero son tremendamente nocivos si no actuamos con responsabilidad a la hora de desecharlos. La contaminación por plástico era ya uno de los grandes desafíos globales antes de la COVID-19, pero la utilización de guantes y mascarillas de manera masiva ha mostrado recientemente a todo el mundo imágenes de playas contaminadas por estos productos (Ana Gutierrez, 2020 COVID-19 y su impacto en el medioambiente). Desde Vivir sin plástico creen que hay que lanzar el mismo mensaje para desechar correctamente las mascarillas desechables y desechar correctamente cualquier otro residuo; pues si bien es cierto que la Covid-19 ha multiplicado los desechos antes de la pandemia, la acción de desechar los residuos correctamente debe ser la misma. Por eso ahora más que nunca es momento de concienciarnos y evitar sumar consecuencias más graves que las que actualmente vivimos.

El agua es un recurso limitado y un bien público fundamental para la vida y la salud. El derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente. Tanto la Organización de las Naciones Unidas, como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura expresan claramente que el agua debe de mantenerse en el sector público por ser un bien fundamental e irremplazable para la vida del planeta y de la humanidad, además de un derecho humano reconocido en 2010.

Aun así, hay algunos países que han decidido privatizar o concesionar este bien al sector privado. En el caso de chile la privatización de las fuentes de agua se dio con la dictadura de Augusto Pinochet con la aprobación de la constitución de 1980. Hoy en día Chile paga las tarifas más altas de América Latina para consumir agua potable, que es de propiedad de grandes empresas transnacionales (Rodrigo Mundaca, “Chile ha privatizado por completo el agua, lo cual significa que el robo esta institucionalizado, Febrero 2020). Uno de los principales problemas es que Chile es un territorio caracterizado fundamentalmente por el monocultivo de palta o aguacate, un frutal de origen tropical cuya producción demanda enormes cantidades de agua.

Como consecuencia nacen varios movimientos que luchan por la defensa del agua como un bien común, como es el caso de Movimiento de Defensa por el acceso al Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente (MODATIMA) que surge en el 2010 y que lleva 15 años visibilizando el conflicto que poseen en su país. En el 2016 dan un paso importante dándose a conocer internacionalmente gracias a un reportaje de la televisión alemana titulado “Palta superalimento asesino ambiental”.

Se ha podido demostrar la clara incompetencia y el resultado negativo de la privatizaciones del agua, por lo que es importante convencer a la ciudadanía que el agua más que un bien negociable, es un derecho básico por lo que hay que seguir luchando para garantizar la protección estatal a este bien tan preciado.

Tal y como sus siglas indican en ingles WASH es un acrónimo que significa agua, saneamiento e higiene (water, sanitation, hygiene). Aunque puede parecer que son tres asuntos independientes, se han agrupado ya que su presencia depende unos de otros. Un ejemplo de ello; si no hubiera retretes, las fuentes de agua estarían contaminadas; sin agua limpia, sería imposible llevar a cabo prácticas de higiene adecuadas (Acerca del agua, saneamiento e higiene). 

A pesar de los esfuerzos por alcanzar los ODS que se relacionan directamente con "Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos" todavía existen algunas deficiencias, como la financiación y recursos humanos insuficientes, la gobernanza del agua o la seguridad hídrica. Se estima, que cada día, más de 800 niños y niñas mueren de enfermedades prevenibles ocasionadas por agua, saneamiento e higiene de mala calidad; alrededor de 2400 millones de personas carecen de retretes básicos y 663 millones de personas carecen de acceso a agua limpia. 

Para abordar estas deficiencias y otras más, UNICEF y el Banco Mundial crea WASH-BAT, una herramienta de análisis y monitoreo del sector desarrollada en 2011 como parte del enfoque de presupuestación marginal para cuellos de botella (Marginal Budgeting for Bottlenecks approach). Su objetivo es evaluar el entorno favorable a la entrega de WASH mediante el seguimiento a la eliminación de barreras para unos servicios sostenibles y eficientes a nivel nacional, regional, de proveedores de servicios y comunitario.

El departamento de Kebemer, situado en la región de Louga, posee una fuerte radiación solar por lo que, las temperaturas son elevadas con una media anual de 28°C. Los suelos, son pobres tanto en las propiedades físicas como en fertilidad, lo que repercute en la baja producción agrícola en la zona. Además, en los últimos años están viviendo los efectos del cambio climático: desertificación y pérdida de los recursos hídricos. El agua constituye un recurso necesario para la producción de alimentos, para la salud y para otros aspectos fundamentales de la vida en cualquier contexto, ya que, de forma directa repercuten en el desarrollo humano de las mujeres y los hombres que habitan la zona (inseguridad alimentaria y baja calidad de vida). 

El acceso al agua es un problema presente en el departamento de Kebemer, especialmente,  en las comunidades rurales al no existir infraestructuras que cubran las necesidades de la mayoría de las comunidades y en las que está presente una mala y débil gestión de agua potable. De hecho, en Kebemer existen solo 458 fuentes de agua potable, las cuales se encuentran en las comunidades de Darou Mousty, Ndande y Sagatta. Para ello, en 2015 el gobierno puso en marcha un programa de unificación y de evolución en materia el agua y saneamiento a través del Programa de Agua Potable y del Saneamiento del Milenio (PEPAM).

Para que los habitantes de Kebemer puedan disfrutar del derecho al agua, en el año 2015, Solidaridad Internacional junto con la Federación de Asociaciones de Desarrollo Comunitario de Kebemer (FADEC) realizaron un “Diagnostico Medioambiental” en este departamento con la intención de luchar contra la desertificación y trabajar el desarrollo socioambiental de las comunidades rurales. Y para profundizar sobre la situación de las mujeres y poder responder a sus necesidades, se realizó entre 2015 y 2016 un ulterior diagnóstico: “Línea de base diagnóstica sobre las relaciones de desigualdad en Kebemer –SENEGAL”. El proyecto es parte de un amplio proceso socio ambiental y de desarrollo sostenible que viene apoyando Solidaridad Internacional – Nazioarteko Elkartasuna en la región de Louga (Senegal) desde el año 2004 con su socia local FADEC.

Actualmente, se sigue trabajando en la misa zona con una tercera fase que con el apoyo de los ayuntamientos de Leioa e Irún pretende conseguir completar el acceso a agua y saneamiento de la totalidad de 15 pueblos y aldeas, en la Comuna de Thieppe, garantizando el derecho humano al acceso al agua potable durable, de calidad y accesible a su población. Además, el proyecto cuenta con una estrategia para fomentar la participación activa y responsable de las mujeres en la gestión del sistema de aprovisionamiento de agua potable y saneamiento. Para ello, se ha previsto la creación de un Comité Directivo que estará compuesto por nueve personas (4 hombres y 5 mujeres), cada una de las cuales representará los intereses estratégicos de colectivos concretos: mujeres, hombres, jóvenes horticultores, etc. Por último, cabe destacar que se han realizado programas de radio a través de la radio comunitaria de la zona (Radio GoorGoorlu FM 104.0) relacionados con la sensibilización ambiental para una nueva cultura hídrica.

Revista elaborada por:

Con el apoyo de:

Ayuntamiento de Leioa                   

Ayuntamiento de Irun

                                            

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