# 37

Guatemala: red local de acceso a la justicia de mujeres víctimas de violencia machista

Gobernanza y Sociedad civil

Con el compromiso de todas y todos

Institución solidaria

AMLUDI, una asociación de mujeres que lucha por y para las mujeres

Mujeres

Acompañamiento a través de grupos de autoayuda

Impacto

Acoso sexual callejero

Educación para la Transformación Social

La lucha contra la violencia de género, también en los centros educativos

Voces y testimonios

Orgullo maya-kaqchikel en la voz de Sara Curruchich

Cuando en 2017 se empezó a trabajar en el desarrollo de una red local que permitiera a las mujeres que padecían violencia de género e intrafamiliar del municipio de San Lucas Tolimán acceder de forma adecuada y efectiva a la justicia, se evidenció que el plan de Política Nacional de Prevención de la Violencia era una herramienta desconocida ya no solo para la población civil, sino también para las propias instituciones públicas que debían aplicarla para combatir las agresiones machistas. Eran pocas las mujeres que decidían denunciar a sus maltratadores, en muchos casos por desconocimiento de los derechos que las amparan, y aquellas que lo hacían iniciaban un arduo camino cuyos procesos, en la mayoría de los casos, quedaban estériles por una atención deficitaria por parte del funcionariado que, paradójicamente, era quien debía protegerlas, quedando impunes los delitos perpetrados contra ellas.

Desde Nazioarteko Elkartasuna - Solidaridad Internacional se vio la necesidad de fortalecer la prevención, la cultura de denuncia y el acceso a la justicia en casos de violencia de género hacia las mujeres maya-kaqchikel, grupo mayoritario (89%) en el municipio de San Lucas Tolimán.

Durante los 12 meses de la ejecución de la primera fase del proyecto, 132 mujeres víctimas de violencia de género recibieron asesoramiento legal de AMLUDI -Asociación de Mujeres Luqueñas para el Desarrollo Integral-, 64 de las cuales decidieron interponer denuncias contra sus agresores. Durante la segunda fase del proyecto, ejecutada en 2018 y dando continuación al trabajo iniciado el año anterior, alrededor de 3000 mujeres de San Lucas Tolimán, Atitlán y Patulul fueron informadas acerca de la existencia del CAIMUS (Centro de Atención Integral para Mujeres Víctimas de Violencia) y 40 mujeres víctimas de violencia de género recibieron atención integral de AMLUDI, pieza fundamental en la promoción y divulgación de los Derechos Humanos, y muy especialmente de los derechos de las mujeres entre las comunidades locales, con la que Nazioarteko Elkartasuna - Solidaridad Internacional lleva trabajando desde 2008.

Involucrar de forma transversal a toda la sociedad se hace imprescindible para erradicar la violencia machista ejercida contra las mujeres. Escuelas, universidades, centros de salud, cuerpos de seguridad, operadores de justicia, líderes religiosos, asociaciones, agentes comunitarios… nadie debe quedar fuera de la red que adecuadamente urdida creará el tejido social que acabe arrinconando al agresor y erradicando la violencia machista.

Este boletín se enmarca en el Proyecto "Red local por el acceso a la justicia de mujeres victimas de violencia machista. San Lucas Toliman, Solola, Guatemala, Fase II", financiado por el Ayuntamiento de Leioa. 

Artículos en este número...

  • 1
    Con el compromiso de todas y todos
  • 2
    AMLUDI, una asociación de mujeres que lucha por y para las mujeres
  • 3
    Acompañamiento a través de grupos de autoayuda
  • 4
    Acoso sexual callejero
  • 5
    La lucha contra la violencia de género, también en los centros educativos
  • 6
    Orgullo maya-kaqchikel en la voz de Sara Curruchich

Aunque el sistema político guatemalteco incorpora herramientas para combatir y eliminar la violencia de género y el maltrato contra la mujer como la ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar de 1996 o la ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra la mujer de 2008, muchas veces son los propios funcionarios los que desconocen dichas leyes y, por ende, los protocolos de actuación que deben seguir ante la vulneración de éstas.  Por ello, formar y concienciar a los diferentes operadores de justicia implicados en la protección de los derechos de las mujeres y establecer puentes entre las propias instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil se entiende como una tarea indispensable desde Solidaridad Internacional.

Fruto de esta necesidad, durante la primera fase del proyecto se realizaron tres talleres de formación que contaron con la participación de 15 operadores de justicia, entre los que se contaban el Juzgado de Paz, la Policía Nacional Civil, la Procuraduría de Derechos Humanos, el Juez de asuntos municipales o el Centro de Salud de San Lucas Tolimán, entre otros.

Los compromisos alcanzados durante las sesiones fueron los siguientes: 1) Brindar el servicio adecuado a las víctimas ya que, muchas veces, las mujeres vuelven a ser maltratadas cuando se acercan a alguna instancia para solicitar apoyo y ésta le da una mala atención sin tener en cuenta la situación de vulnerabilidad y baja autoestima en la que se encuentran, 2) Aplicar las líneas estratégicas y ruta de denuncia establecidas para derivar correctamente los casos presentados, 3) Proporcionar información detallada de atención de casos de mujeres víctimas de violencia cuando se requiera o se solicite, y 4) Participar en las diferentes actividades y talleres que fortalezcan la institución a la que pertenecen.

La mayor capacitación de los operadores de justicia ha permitido una aplicación más adecuada del modelo integral de atención a la violencia de género establecido por la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres  -CONAPREVI- consistente en atención social, médica, psicológica y legal, así como la intervención social para la transformación de la violencia de género cultural y estructural que incorpora la FASE II del proyecto, finalizado en el presente 2018.

La Asociación de Mujeres Luqueñas para el Desarrollo Integral -AMLUDI- como tal nació en 2008, pero la involucración de las mujeres en la toma de decisiones de sus comunidades había empezado al finalizar la guerra civil a mediados de los 90. Sin embargo, el peso político de las mujeres dentro de sus respectivas comunidades era anecdótico y como colectivo veía frustrado cualquier intento de introducir cambios en el sistema organizativo dirigido por y para hombres. Aquellas primeras luchas diseminadas fueron tomando forma y aglutinándose bajo un proyecto común que acabó desembocando en la pieza fundamental que es hoy AMLUDI en la lucha contra la violencia de género y el empoderamiento de las mujeres en la sociedad.

Ubicada en el parcelamiento rural de Pampojilá, a las afueras de San Lucas Tolimán, la relación entre AMLUDI y Nazioarteko Elkartasuna – Solidaridad Internacional se remonta a 2008 con el proyecto “Red municipal de mujeres contra la violencia de género”. Desde entonces, la aportación económica de nuestra organización en la lucha contra la violencia de género en esta zona supera de largo los 2 millones de euros, dejando patente que la equidad de género y el empoderamiento de la mujer es uno de nuestros ejes fundamentales de actuación.

Manuela Simalaj vive en la Colonia Pampojilá, a escasos cinco kilómetros al sur de San Lucas Tolimán. Es una de las siete nuevas promotoras legales que se ha incorporado a la red de colaboradoras voluntarias de AMLUDI a lo largo de las dos fases del proyecto. Su compromiso es firme; quiere ayudar a otras mujeres que sufren violencia intrafamiliar a salir del infierno que viven en sus hogares, facilitándoles que denuncien sus casos ante la justicia. Conoce las dificultades que ello conlleva en una población donde el analfabetismo femenino roza el 50%, una cifra muy superior al 26% promedio de la zona departamental de Sololá a la que pertenece el municipio.

Es el primer paso en la elaboración de una amplia red comunitaria de autoayuda para detectar y denunciar los casos de violencia contra la mujer en las colonias rurales de San Lucas Tolimán. Sin esta red de voluntariado sería imposible conocer muchas de las dramáticas historias que decenas de mujeres viven en la soledad de sus hogares. Por ello, durante la primera fase del proyecto, varias promotoras legales con experiencia de la asociación como Norma Viviana Cutuj, Vitalina Díaz o Amalia Tzay realizaron 16 visitas a 16 comunidades diferentes para conocer de primera mano el entorno de vivencia de 50 mujeres sobrevivientes de violencia intrafamiliar e involucrarlas activamente a través de grupos de autoayuda en la lucha contra esa lacra que ellas mismas han padecido.

No es fácil que las mujeres denuncien a sus maltratadores de los que, en la mayoría de los casos, dependen económicamente, siendo, junto con el maltrato psicológico, la manera más común que éstos utilizan para agredir a sus cónyuges. Tienen miedo, y la sistematización de la violencia las llevan a perder toda esperanza de cambio. Sin embargo, a veces, primordialmente gracias al trabajo de campo de las promotoras legales de AMLUDI, se consigue sembrar en el interior de estas mujeres la semilla de la esperanza y el despertar de una conciencia activa en pos de la lucha contra la violencia de género, integrándose en grupos de autoayuda como lo han hecho Marta Mendoza, Rufina Panjoj, o Aury Tobar, entre otras. Ellas forman parte de alguno de los 3 nuevos grupos comunitarios de autoayuda creados para la sensibilización del carácter delictivo de la violencia de género.

La acción del primer grupo se centra en los y las jóvenes de la comunidad, tratando temas como el alcoholismo, la drogadicción o la salud sexual. Se realizan 6 talleres a lo largo de 6 meses con la participación de 10-15 jóvenes. El segundo grupo se focaliza en el maltrato infantil, realizando sendos talleres en escuelas de las comunidades de Panimaquip, Providencia, San Juan el Mirador y San Martín y llegando a 80 niñas y niños. Finalmente, el tercer grupo está dirigido a sensibilizar a las mujeres de las comunidades de Barrio el Relleno, San Gregorio Quixayá y Pampojilá a través de una charla con el título “Derechos Humanos de las Mujeres” a la que asistieron 30 mujeres en total.

La expresión de la violencia machista hacia la mujer tiene muchos ángulos y aristas que no siempre son identificados como tal, y un buen ejemplo de ello es el acoso callejero. Toda mujer sufre a diario agresiones por parte de hombres que no reconocen como tal la manera que tienen de relacionarse con ellas en los espacios públicos: miradas intimidatorias, agresiones verbales y físicas, invasión del espacio privado, el hecho de ningunearlas… son algunas formas de violencia contra la mujer que desgraciadamente más se repiten en las ciudades de todo el mundo.

Con el fin de concienciar a la población de eliminar todas las formas de expresión de la violencia machista, y a través de la Red de Derivación para la Atención de Víctimas de la Violencia y el Delito -REDAV- a la que AMLUDI pertenece, se CREA un spot publicitario para ser emitido por radio bajo el título “Acoso sexual callejero”.

(Se escucha ruido de tacones caminando)

  • Mujer: Buenas
  • Hombre: Fit fiuuuu (silbido). Mmmm… mamacita, ¡sí que estás muy buena!

(Se escucha sonido de latidos de corazón acelerados y caminada más ligera con suspiro)

  • Mujer: Mejor no hubiera saludado, ¿Por qué me tratan así? Amiga, un hombre abusivo me dijo palabras tan desagradables. Esto me lastima psicológica y socialmente.
  • Amiga: Los silbidos, piropos, palabras y miradas obscenas, ¡Eso es violencia!, ¡Vamos a denunciarlo!
  • Mujer: ¿Y a dónde? Si no tengo dinero para pagar.
  • Amiga: No amiga, eso es gratuito. Puedes denunciarlo a la policía nacional civil, al juzgado de paz, al ministerio público o a la procuraduría de los derechos humanos y AMLUDI, quien puede acompañarte durante el proceso.
  • Todas: ¡Alto! Las mujeres merecemos respeto.

La acción de difusión del spot sobre “Acoso sexual callejero” ha tenido un impacto en la comprensión de este tipo de acoso como un problema y una conducta reprochable tanto en el municipio de San Lucas Tolimán como en otros aledaños. Cabe destacar que el debate sobre la necesidad de tipificar este tipo de acoso como delito ha salido en varias ocasiones en los medios de comunicación, de manera que se ha contribuido a la comprensión social de esta necesidad y al avance de la discusión.

El Spot se presentó a las demás instituciones integrantes de la REDAV: Bufete Popular, ASOPADIS, Bomberos Voluntarios, FIECA, Casa Aq´ab´al, Consorcio de Mujeres, CAJ, MP Santiago Atitlán, Centro de Mediación, AMI San Lucas Tolimán/San Juan la Laguna, CAP Atitlán, Rxiin Tnamez, DMM Santiago Atitlán, DMM San Lucas Tolimán, PNC Santiago Atitlán, CERNE, CAP San Marcos La Laguna, OMPNA San Juan La Laguna, Hosp. O.S. Mons. Gregorio Schaffer, Juzgado de Paz Santiago Atitlán, PNC San Lucas Tolimán, OAV-MP Santiago Atitlán, Centro Maya, COCODE Pampojilá y AMLUDI.

La formación en torno al cambio de roles y actitudes machistas llevada a cabo por Nazioarteko Elkartasuna – Solidaridad Internacional entre los diferentes estamentos de la sociedad luqueña ha sido acogida con especial interés por la comunidad educativa, y más concretamente por las y los docentes que la conforman, realizando acciones conjuntas para la transmisión de nuevos valores y actitudes respetuosas con los derechos humanos entre las madres y padres del alumnado. Más de 600 personas entre adultos y estudiantes participaron en los talleres formativos llevados a cabo en 4 centros educativos de San Lucas Tolimán durante el desarrollo de la primera fase del proyecto:

  • Instituto Mixto de Educación Básica por Cooperativa de Enseñanza-IMED: se realizó una acción de formación masiva a madres y padres de familia sobre el tema “Violencia intrafamiliar y contra las mujeres”, al que asistieron 309 personas, 239 de las cuales eran mujeres.

  • Centro Educativo Santa Cruz Quixayá-CEMSAC: realizó dos charlas dirigidas a estudiantes bajo los temas “Cómo contribuir a la prevención de la violencia” y “Violencia contra la mujer y contra la juventud”, a las que asistieron un total de 230 alumnas y alumnos.

  • Escuela Rural Mixta Parcelamiento de Pampojilá: las y los estudiantes que participaron en el taller “Prevención de la violencia contra la juventud”, adquirieron el compromiso de no ofender a los demás, respetar las diferencias de cada uno y valorarlas, apoyarse mutuamente, informar de cualquier acto violento que observen a su alrededor y practicar valores cívicos y morales.

  • Colegio Integral Tolimán: dirigida a madres y padres de familia, el equipo docente realizó una réplica abordando el tema “Violencia contra las mujeres y violencia intrafamiliar”. Los asistentes acordaron ser buenos padres con las hijas e hijos, tratarlos sin violencia y prestarles la atención necesaria, respetar a los demás para que las hijas e hijos también lo hagan, practicar valores como el amor y el respeto en el hogar y en la sociedad, y mantener una buena comunicación con las hijas e hijos y su profesorado, entre otras manifestaciones.

El 89% de la población de San Lucas Tolimás es indígena maya-kaqchikel (el 11% restante lo conforman los grupos maya-k’iché y mestizo). Etimológicamente, la palabra Kaqchikel proviene del adjetivo kaq (rojo) y del sustantivo che (árbol), que unidos conforman la base del nombre kaqche (árbol colorado), tal como viene recogido en el Memorial de Tecpán-Atitlán, un documento escrito en el idioma kaqchikel a mediados del siglo XVI que fue alfabetizado por los frailes franciscanos al principio de la cristianización. El sufijo kel, por el contrario, presenta dudas respecto a su procedencia y significado, pero podría referirse a “comunidad” o grupo de personas con identidad y autonomía.

Hablado por alrededor de medio millón de personas, su uso ha ido disminuyendo en favor de la lengua española, común a toda la población guatemalteca. Sin embargo, en la actualidad existe un movimiento que revindica su recuperación, la normalización de su uso y el reconocimiento de esta lengua. La cantante y activista maya-kaqchikel Sara Curruchich se ha convertida en la abanderada de este fenómeno, incorporando fraseos de su lengua materna en las letras de sus canciones.

“Tan fuerte como el hilo urdido con las manos de las abuelas, así debemos tejernos para construir un pueblo con paz”.

Sara Curruchich (San Juan Comalapa, Guatemala, 1993) se ha convertido en todo un fenómeno dentro y fuera de su país. Dice amar la música porque es lo que le enseñaron su madre, campesina, y su padre, carpintero. Pero más allá de una hermosa voz, la joven artista utiliza su música para combatir las injusticias que asolan su país, con especial incidencia en la lucha de los pueblos indígenas por la recuperación de sus tierras y, por ende, su dignidad, la conservación de la naturaleza, y la lucha feminista cuyo objetivo final es el logro de una sociedad igualitaria entre los derechos de mujeres y hombres.

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