# 38

Fortalecimiento organizativo de las mujeres en tres municipios de la costa sur y el altiplano de Guatemala

Contexto

Comunidades de población en resistencia

Mujeres

La necesaria voz de las mujeres en la recuperación de la memoria histórica

Educación para la Transformación Social

Teatro como herramienta transformadora

Gobernanza y Sociedad civil

Paridad de género en las comunidades

Arte y Literatura

“La música de la resistencia”, acordes de la memoria

Derechos

Derecho al resarcimiento económico

La historia reciente de Guatemala está marcada por el conflicto interno armado que tuvo lugar durante la década de los 80 y cuyas consecuencias siguen latentes en parte de la población afectada. Durante el desarrollo del conocido como genocidio maya o genocidio guatemalteco, una parte de la población se escondió en las montañas. Vivieron un proceso de huida, asentamiento y nuevas reubicaciones. De esta situación tan dolorosa surgieron y se formaron las Comunidades de Población en Resistencia (CPR), que son referentes en cuanto a modelo organizativo alternativo.

En tres de estas comunidades (la Comunidad del Triunfo, en el municipio de Champerico, departamento de Retalhuleu; la Comunidad de El Tesoro Nueva Esperanza, en el municipio dePatulul, departamento de Suchitepéquez; y en la Comunidad Unión Victoria, en el municipio de Pochuta, departamento de Chimaltenango) situadas en la Costa Sur y el Altiplano guatemalteco, Nazioarteko Elkartasuna - Solidaridad Internacional, junto con CAFCA -Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas- y la APCD -Asociación Popular Campesina de Desarrollo-, la cual aglutina a 22 Comunidades de Población en Resistencia (CPR) existentes en Guatemala, está desarrollando un programa de fortalecimiento colectivo de las mujeres que repercutirá en beneficio y desarrollo de toda la comunidad. Este proyecto se ha abordado teniendo en cuenta la importancia de la recuperación de la memoria histórica en los procesos de reparación y recuperación de las víctimas, que surge de la demanda de las propias mujeres. Se ha trabajado en los siguientes ámbitos:

  • Recuperación de la salud emocional de las mujeres.
  • Formación en derechos.
  • Exigencia del cumplimiento de las obligaciones de resarcimiento por parte del estado.

Las mujeres, como defensoras de los territorios, son las principales gestoras de los cambios en sus comunidades, por lo que es primordial que sean ellas las que se sientan actoras capacitadas para llevarlos a cabo. Fortaleciéndolas y empoderándolas se transforman las sociedades.

Este boletín se enmarca en el Proyecto "Fortalecimiento organizativo de las mujeres indígenas en tres municipios de la Costa Sur y el altiplano de Guatemala", financiado por el Ayuntamiento de Bilbao.

Esta publicación ha sido subvencionado por el Ayuntamiento de Bilbao, siendo, no obstante, su contenido responsabilidad exclusiva de la entidad beneficiaria.

Artículos en este número...

  • 1
    Comunidades de población en resistencia
  • 2
    La necesaria voz de las mujeres en la recuperación de la memoria histórica
  • 3
    Teatro como herramienta transformadora
  • 4
    Paridad de género en las comunidades
  • 5
    “La música de la resistencia”, acordes de la memoria
  • 6
    Derecho al resarcimiento económico

Guatemala sufrió durante el periodo de 1960-1996 una guerra civil. Durante los años 80 la violencia contra la ciudadanía, sobre todo indígenas mayas de las comunidades rurales del país, se perpetraron actos que están considerados como genocidio. Hubo más de un millón de personas desplazadas; aproximadamente el 10% de la población resulto afectada. Unas 50.000 personas huyeron a zonas selváticas donde pasaron alrededor de 14 años escondidas, escapando del ejército y fuera del control gubernamental. Durante esos años, como ellas mismas señalan, el principal medio de sobrevivencia fue la organización comunitaria, basada en la participación asamblearia a nivel local y en la alianza con otras organizaciones.  De este proceso surgieron nuevas comunidades que se autodenominaron Comunidades de Población en Resistencia CPR.

Con la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, en particular el Acuerdo de Reasentamiento de la Población Desarraigada, algunas comunidades decidieron volver para reocupar sus tierras de origen, pero algunas estaban ocupadas por personas que las habían recibido como recompensa por su apoyo al ejército. Por ello, solicitaron al gobierno nuevas tierras para volver a la normalidad, lo que dio lugar a las reubicaciones.  Este es el caso de las tres comunidades donde se desarrolló el presente proyecto. Fruto del aprendizaje de estos años de resistencia, estas comunidades decidieron en 1998 crear la Asociación Popular Campesina de Desarrollo APCD-Sierra, red formada por 22 comunidades, con el propósito de fomentar programas de desarrollo de integración comunitaria.

De esta asociación y de algunas de las mujeres de estas comunidades surge la demanda de este proyecto, ya que los desarrollados por el Gobierno en general retroalimentan el paternalismo y el asistencialismo que sufren los pueblos indígenas y no aportan soluciones de reparación por todo lo sufrido.  La respuesta necesaria exige una intervención integral.

Las mujeres son en todas las culturas y contextos las portadoras y transmisoras de los saberes y las identidades que conforman las sociedades. Por ello, también son las mayores afectadas en los conflictos y crisis. Callando sus voces eliminan parte de la historia. Es, por lo tanto, fundamental fortalecer a las mujeres en sus comunidades y transformar los estereotipos de género que las rodean en los procesos de recuperación. Una parte del planteamiento en estas comunidades fue empezar a realizar este proceso. Para ello se realizaron unos talleres de sanación en los que participaron 75 mujeres y en los que ellas fueron las protagonistas contando y compartiendo sus vivencias con el alumnado y el profesorado de tres escuelas. Estos son algunos de sus testimonios:

63 años. Expresa su sufrimiento de madre. “Tapé la boca de mis hijos para que el ejército no los oyera. Levanté el cadáver de mi hermana, sin ropa, tuve que taparla solo con hojas. No tenemos apoyo del gobierno”. Padece de dolores en la boca del estómago.

 “Mis papás sufrieron. Mi mamá murió hace 17 años. Siente mucha tristeza y culpa por el hambre que sus papás vivieron las montañas”

Todos los relatos recogidos muestran el dolor latente de las heridas abiertas durante el genocidio.

Fue emocionante y transformador para todas las partes implicadas, ya que fueron las propias mujeres las que contaron su historia, sintiéndose fortalecidas y reconocidas dentro de sus comunidades.

Hay que tener en cuenta que estas mujeres sobrevivientes a todas las violencias generadas por el conflicto armado interno, los desplazamientos y reubicaciones, necesitan mucho trabajo para recuperar la salud emocional, por lo que el proceso está siendo más lento de lo que se previó en origen. Este programa de sanación ha sido facilitado por la Asociación de Mujeres Maya Kapla, asociación feminista indígena que realiza este tipo de procesos desde la cosmovisión maya y que es muy reconocida en este ámbito. Después de la realización de los talleres, se ha visto una evolución positiva en estas mujeres; se sienten mejor emocional y físicamente, reconocen que “les duele menos la cabeza, tienen menos miedo a hablar y a expresar sus ideas e incluso han vuelto a retomar algunas prácticas de la cultura maya como el uso de plantas y hierbas”.

Vista la importancia del trabajo con las nuevas generaciones que no sufrieron directamente las consecuencias del conflicto armado, surgió esta actividad con el alumnado de la Comunidad Unión Victoria.  Se realizó en el marco de la conmemoración de la salida a la luz pública de las comunidades en Resistencia. Con diferentes materiales (testimonios, libros, etc) se trabajó en los colegios de las tres comunidades, y de este proceso surgió la representación que vemos en el vídeo. La obra está basada en los testimonios de las personas sobrevivientes.

Esta actividad se enmarca en el programa de fortalecimiento de la memoria colectiva en el que trabaja conjuntamente Nazioarteko Elkartasuna-Solidaridad Internacional y CAFCA (Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas).  Este centro comenzó su andadura realizando exhumaciones de restos humanos enterrados durante el conflicto, pero fruto de su proceso y evolución fueron capacitándose y abordando otras temáticas, entre las que destaca el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres indígenas de las comunidades gravemente afectadas por violaciones de los Derechos Humanos.

Las comunidades poseen un sistema de gobierno común, funcionan de forma asamblearia y tienen comisiones de trabajo conjuntas. A pesar de este avanzado desarrollo democrático, la igualdad de género no está institucionalizada ni en la estructura de la APCD ni en las comunidades. Uno de los objetivos del proyecto ha sido fomentar la paridad de género y la distribución equitativa del poder en las asociaciones. También se ha impulsado que los temas desarrollados y las prioridades de las estructuras de poder sean propuestos y respaldados por las mujeres.  Para ello, se han realizado diferentes reuniones con los dirigentes de la Asociación. Para sensibilizar a las mujeres sobre los derechos específicos que tienen, se han hecho dos talleres en cada comunidad de los que han salido fortalecidas e instruidas.

Finalmente, se está elaborando una agenda de desarrollo y el programa está siendo evaluado para establecer mejoras. Se prevé, así mismo, la formación de un grupo motor que lidere el diseño de estas políticas de género. Esta comisión estaría formada por mujeres de la comisión de genero de la APCD, pero también de otras comisiones de trabajo relevantes de las 22 comunidades

La música siempre ha sido utilizada por los diferentes pueblos como complemento en la realización de ritos y fiestas, y es también transmisora de tradiciones y costumbres. En Guatemala, la marimba es un instrumento aceptado y defendido por toda su población como símbolo de su cultura. Gracias a ella se han fortalecido los lazos identitarios y es una parte importante en la transmisión de la cultura maya. Este instrumento aparece definido en la wikiguate como “Instrumento musical idiófono, compuesto básicamente de una serie de tablillas de madera dura, suspendidas en sus nodos de vibración con sendos resonadores, dispuestos sobre una estructura también de madera, con cuatro patas (Godínez, 2002)”.

El libro “la música de la resistencia: acordes de la memoria” de Marvin Enrique Ramírez Ambrocio, elaborado con la colaboración de CAFCA y personas que pertenecieron a la CPR-Sierra, nos muestra la importancia que tuvo la marimba en las comunidades en resistencia.  Los años que pasaron errantes en las montañas buscando refugio tuvieron muchos momentos de inactividad y hastío que fueron poco a poco evolucionando dentro de su proceso asambleario y democrático. Dentro de estas asambleas surgieron las comisiones de animación y poco a poco fueron creando canciones con las que transmitían su realidad y su dolor. Este libro ha sido utilizado en las actividades que se han realizado este año con el alumnado de las tres comunidades donde se ha desarrollado el programa.

“En ese entonces en la guerra y todo, hubo sacrificio, tristeza, dolor, pero al mismo tiempo compartimos una alegría, unos momentos cuando el Ejército estaba fuera de nosotros. Entonces las mismas personas de la comunidad elaboraron con sus propios materiales una pequeña marimba, unos instrumentos musicales que son muy propios de la gente de la resistencia. (Entrevista Dominga Oxlaj Carrillo 13-05-2014).”

Las marimbas son muy voluminosas, miden 1.5 de largo y 1 metro de altura. Resulta conmovedor imaginar como las construían de noche para no levantar sospechas del ejército, o como las transportaban de una comunidad a otra. Fue una de las formas de mantener cohesionados a los grupos de desplazados. En los primeros momentos del desarraigo, utilizaban las que habían conseguido llevar consigo en su huida, pero luego empezaron a realizarlas con los materiales que iban encontrando en las montañas.

Baquetas construidas con restos de neumático. Comunidad Las Flores Turanza, Nebaj, El Quiché. Foto CAFCA, mayo, 2014

Según las investigaciones realizadas, una de las primeras canciones compuestas fue Los mártires de CoCop, que relata los acontecimientos allí ocurridos:

los Mártires de Cocop

El jueves por madrugada el ejército tomaron

La aldea de Cocop en el año 81

Los soldados masacraron 77 campesinos.

Los vecinos de Pulay, los hermanos de Xolcuay

Otros eran los de Xix, los que fueron masacrados

La verdad está presente, y no lo puedo olvidar.

Hombres murieron sin culpa, Niños menores de edad Mujeres embarazadas Muerto con bala y cuchillo Otros ahorcados con lazo Unos quedaron heridos.

Los vecinos de Pulay, los hermanos de Xolcuay Otros eran los de Xix, los que fueron masacrados La verdad está presente, y no los puedo olvidar.

Panes y gallinas preparadas Para la fiesta el jueves santo Los saldados y los perros Ellos son los que comieron

Los hermanos estaban muertos

Acordamos en la historia.

Los vecinos de Pulay, los hermanos de Xolcuay

Otro eran los de Xix, los que fueron masacrados

La verdad está presente, y no los puedo olvidar.

Entre los años 1991-1996 se firmaron los acuerdos de Paz en Guatemala con la intención de concertar soluciones pacíficas y el resarcimiento de la población violentada por el conflicto. Fruto de estos acuerdos se creó el Programa Nacional de Resarcimiento -PNR- mediante el Acuerdo Gubernativo Número 258-2003 del 7 de mayo de 2003, el cual ha sido reformado en dos ocasiones, la última en diciembre del 2013. Las mujeres de las comunidades El Triunfo- Champerico, El Tesoro Nueva Esperanza- Patutul y Unión Victoria- Cochuta, son titulares del derecho de este resarcimiento económico por las violencias sufridas durante años.

Se ha trabajado con las mujeres de estas comunidades para que articulen las demandas y hagan las propuestas de empoderamiento económico que vean necesarias. Está siendo un proceso lento, pero ya ha dado algún fruto. Se cuenta con la propuesta metodológica para la realización de talleres donde ellas identifiquen sus prioridades y se estructure la hoja de ruta a seguir. El derecho a la tierra para poder desarrollar actividades agropecuarias podría ser una de las prioridades; el desarrollo de esta propuesta y su viabilidad está en proceso.

Después de un periodo de toma de decisiones colectivo, se ha acordado que sea la comisión de mujeres de cada comunidad, acompañadas por las autoridades y demás estructuras que las conforman, las que gestionen estas reclamaciones.

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