# 33

Ecuador. "Nuestras familias ahora conocen el concepto de equidad de género"

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El caso de Avila Warmi

La transversalización del enfoque de género en el Programa ‘Promoción de la Declaratoria Forestal y alternativas forestales en Orellana’(Ecuador), de Nazioarteko Elkartasuna-Solidaridad Internacional

Nuestras familias ahora conocen sobre equidad de género y queremos que se mantenga así generación tras generación, así como lo aprendimos de nuestras madres”. De forma contundente y esperanzadora, Sofía Aguinda presidenta actual de la asociación ecuatoriana de mujeres Kichwa ‘Avila Warmi’, explicaba uno de los retos que las socias se proponen para el futuro.

El 16 de octubre de 2013 el Estado de Ecuador otorgaba a la asociación Avila Warmi la personería jurídica, y aprobaba su estatuto de creación. En parte, gracias al apoyo que Nazioarteko Elkartasuna - Solidaridad Internacional le brindó con el Programa ‘Promoción de la declaratoria forestal y alternativas forestales en Orellana, Ecuador’, cofinanciado por el Gobierno Vasco.

Artículos en este número...

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    Fortalecimiento de capacidades
  • 2
    Resultados
  • 3
    Aprendizaje
  • 4
    Retos
  • 5
    El caso de Avila Warmi

Avila Warmi no ha sido la única asociación de la provincia de Orellana con la que ha colaborado Nazioarteko Elkartasuna - Solidaridad Internacional. Otras de las organizaciones de mujeres beneficiarias del Programa han sido: Guayusa Warmi, en Ávila Viejo; Mushuk Ñampi, en Juan Pío Montúfar; Allí Yanka Payamino Huarmi, en San José de Payamino; y el Grupo de Mujeres de Tiwiran.

La labor de capacitación en el ámbito de la participación ha sido decisiva para sensibilizar acerca de la importancia de tener una estructura sólida y de la legalización e inscripción en el registro.

El Programa benefició a 270 familias de Orellana, en las que la media de miembros por familia es de 5. El 67,29% de los y las participantes fueron hombres, y el 32,71% mujeres. O dicho de otra manera, el Programa consiguió llegar directamente a 89 mujeres, teniendo en cuenta que las personas participantes eran los y las cabezas de cada familia. A pesar de los buenos resultados obtenidos, no ha sido fácil.

“Los pueblos indígenas de la Amazonía mantienen tradiciones y costumbres ancestrales, donde es evidente la dominación masculina; patrones que a pesar de ser difíciles de romper, el lograr sensibilizar a hombres y mujeres sobre equidad no es una tarea imposible, pero sí que requiere mucho más trabajo”, explica Fiorella Gómez, Técnica Social de OFIS Ecuador, y Experta en Género del Programa.

Las capacitaciones se han llevado a cabo en 14 comunidades, de las que el 70% son indígenas. La primera parte del proceso social y capacitación ha estado directamente relacionado con el tema de participación comunitaria, unos espacios en los que “los compañeros y compañeras de la sierra y de la costa ecuatoriana ya han avanzado”, tal y como explica Fiorella Gómez. Sin embargo, en la Amazonía, es un proceso que todavía no tiene mucho recorrido.

La labor de formación se ha llevado a cabo a través de capacitaciones generales sobre participación y control social. Gracias a estas sesiones se ha conseguido llegar al 100% de comunidades y organizaciones, e incluso se ha podido “cambiar esa visión de los grupos sociales, sobre todo de grupos de mujeres, que tenían la intención de legalizarse simplemente para formar parte y recibir beneficios”, según explica Gómez, “y que han pasado a luchar por un fin determinado como la defensa de sus derechos”.

Refuerzo de las capacidades locales

Los cambios más evidentes se han dado en los grupos de mujeres Guayusa Warmi en Ávila Viejo, Allí Yanka Payamino Huarmi en San José de Payamino, Mushuk Ñampi en Juan Pío Montúfar y en el grupo de la comunidad de Tiwiran. Estos grupos, al principio, no eran conscientes de la importancia de la legalización y de la consecución de una estructura sólida más allá de recibir un beneficio. Gracias al Programa se ha impulsado el proceso de organización y la concienciación sobre la importancia de la lucha por sus derechos.

Durante las capacitaciones también se ha incidido en la necesidad de la participación de las mujeres en las organizaciones comunitarias. Estas formaciones han llegado al 90% de beneficiarios y beneficiarias. También se ha tratado de sensibilizar sobre el valor de la inclusión del enfoque de género en la planificación, a través de sesiones y encuentros dirigidos al equipo de la directiva de los GADs Parroquiales, así como a su equipo técnico.

Otras de las asociaciones y organizaciones de la provincia de Orellana que han participado directamente en el Programa, y a los que se ha sensibilizado sobre la importancia de la implicación de las mujeres, han sido la Mesa Forestal y la Organización de Comunidades Kichwas de Loreto.

También se ha trabajado con la asociación de mujeres Avila Warmi, cuyo recorrido es más amplio que el de las anteriormente mencionadas. Uno de los objetivos principales de estas relaciones ha sido el fortalecimiento de sus capacidades de participación, control social y género.

Entre los resultados obtenidos destaca el de la motivación de las organizaciones para promover la participación comunitaria y el control social.

Una de las ventajas del Programa ha sido el trabajo directo con las comunidades.

Gracias a esta labor tan cercana, se ha podido demostrar que “la realidad de las mujeres rurales es distinta a la de las mujeres que habitan en zonas urbanas”, tal y como asegura Fiorella Gómez, y que “los pueblos indígenas de la Amazonía mantienen tradiciones y costumbres ancestrales, donde es evidente la dominación masculina”.

Sin embargo, pese a la existencia de patrones de conducta muy difíciles de modificar, este programa ha demostrado que “no es imposible, aunque sí requiere más trabajo y todavía queda mucho camino que recorrer”.

“Participar en el programa me ayudó a ser más tomadas en cuenta en la comunidad porque ven que las mujeres también somos capaces de hacer producir la tierra y mantener a nuestras familia. Yo me siento ahora más segura de mi misma y animada a seguir aprendiendo porque siento que también puedo hacer cosas y valerme por mi misma” (Testimonio de una mujer de una de las comunidades participantes en este programa)

Por otro lado, la situación y el contexto de Ecuador a lo largo de las últimas décadas han cambiado mucho. Hasta hace años la propiedad de la tierra pertenecía al jefe de familia, que por regla general era un hombre, así que las cifras que se exponen no visibilizan la cantidad de mujeres que realmente se han beneficiado del Programa. Porque a día de hoy las leyes siguen beneficiando a los hombres. “Cuando una mujer queda viuda, la propiedad de la tierra pasa directamente al hijo mayor. Si no tuviese un hijo mayor, ahí si pasa a pertenecer a la mujer”, explica Gómez.

Camino por andar

A pesar de los resultados obtenidos, todavía quedan retos por cumplir. Según Fiorella Gómez, uno de ellos es “mantener a largo plazo las enseñanzas de organización, participación y enfoque de género”. Además, tratarán de afianzar el trabajo conseguido hasta el día de hoy, para que las comunidades mantengan la estructura organizativa, pero comprendiendo la importancia que conlleva esa organización.

Otro de los mayores retos que se plantean es el de una verdadera equidad, y para ello Gómez ve “necesario el enfoque de género como herramienta que permita llegar a ella”. Además, ligado a la cuestión medioambiental, espera que “los y las beneficiarias mantengan la alternativa económica de emprendimientos productivos en lugar de recurrir a la tala no controlada del bosque”.

Avila Warmi es una organización de la Amazonía ecuatoriana que lucha por los derechos humanos de las mujeres

Avila Warmi es una asociación que cuenta con una larga trayectoria. El 16 de octubre de 2013 el Estado ecuatoriano le otorgaba la personería jurídica y aprobaba su estatuto de creación, en parte gracias al apoyo brindado por Nazioarteko Elkartasuna Solidaridad Internacional a través del Programa ‘Promoción de la declaratoria forestal y alternativas forestales en Orellana, Ecuador’. Así que durante la ejecución del Programa ya tenían experiencia en los procesos participativos y control social.

Fiorella Gómez ve reflejado este avance de esta asociación de Orellana en una anécdota:

“Cuando llegaba a las capacitaciones, sobre todo en las comunidades indígenas, el 75% de las mujeres llegaban acompañadas de sus parejas. Yo les decía que las que habían sido invitadas eran las mujeres. Incluso algún valiente se levantó y me dijo que él tenía que ver qué le decía yo a su mujer. Tenían miedo de que les dijera que se separaran, que les dejaran. Esto ocurrió en casi todas las comunidades, excepto en Avila Warmi, donde tienen un amplio recorrido”.

Esta entidad se creó en el año 1997, y en sus inicios contaba con 24 socias de nacionalidad kichwa. Actualmente el número de socias ha ascendido a 38, la mayoría hijas, sobrinas o nueras de las fundadoras, aunque también participan dos hijos de una de las fundadoras.

Gracias a la labor realizada por Nazioarteko Elkartasuna - Solidaridad Internacional, sus familias “ahora conocen sobre equidad de género” y quieren que “se mantenga así generación tras generación, así como lo aprendieron de sus madres”, explica Sofía Aguinda, presidenta de la asociación Avila Warmi. Asimismo, pretenden “mantener la fuerza organizativa” y “continuar con los emprendimientos productivos” que les permita mantener el bosque.

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